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Compositor: Ennio Morricone (1928)
Año de composición: 2004
Fecha de salida: 2004
Discográfica: 1 Video 145-CD
Referencia:











Tracks:

1. The Grief of Parting 12:27
2. The Driving in the Sea 18:15
3. The Final - The Sun Again 08:30
4. The Conclusion 01:54

Total: 41:05


Créditos

Música compuesta y dirigida por Ennio Morricone.
Orquestaciones Ennio Morricone.
Album producido por Ennio Morricone.


Reseñas

El 12 de Agosto del 2000, un submarino nuclear ruso, el Kursk, se hundió en las aguas del frío Mar de Barents. Las causas se rodearon de un auténtico misterio, parte por la habitual campaña de hermetismo informativo ruso, heredado del mas decimonónico pasado soviético, parte por la verdadera tragedia humana que el hundimiento suponía: la muerte de 118 tripulantes, desasistidos por sus propios compatriotas, encabezados por un desbordado Putin, en la mas absoluta de las oscuridades, a 72 metros bajo la superficie del océano.

Presentada la cinta durante el festival de cine de Moscú, que se celebra a finales de Junio, y bajo la dirección del cineasta Vladimir Khotinenko, con 11 films a sus espaldas, ha recibido un gran éxito de público y una tibia acogida crítica. Sencillamente "72 metros" es la respuesta rusa al actual cine americano, una visión patriótica y nostálgica de la nueva "gran sociedad rusa", artilugio propagandístico contrapuesto a una visión mas ridiculizante impuesta por la superada "perestroika". Y si cabe sorprende más porque el film recaía en manos de un director que en sus trabajos "Espejo para un héroe" (1987) y "Makarov" (1993) dejaba a las claras que se movía como pez en el agua entre héroes que luchaban frente al fin de una sociedad que les angustiaba y que acababa por ofrecerles como única salida el redescubrimiento personal, el exilio frente a la burocracia. Oportunidad perdida frente a los familiares de las víctimas, que tendrán el consuelo de ver plasmados como héroes en la pantalla a sus seres queridos, pero que no les habrá servido de denuncia ante el manifiesto abandono que sufrieron por parte de los altos mandatarios de su país, en una cinta que se preocupa únicamente por embarcarse a la búsqueda de una "identidad rusa", en un ejercicio vacío, cuasi-religioso y de figurado calado poético.

A ello contribuye el más que interesante score de Ennio Morricone. En su escucha no encontramos ninguna evolución estilística, sino mas bien una marcada reiteración de propuestas que el maestro romano ha dejado patente a lo largo de su dilatada carrera. Sin jugar al contrapunto sonoro, se muestra eficaz con las imágenes y desde luego interesado en ofrecer su propia visión del desastre: humana y elegante.

De este modo, en la edición del disco, de tirada muy limitada y únicamente en Rusia, ha reconvertido la partitura en una sinfonía en tres movimientos, con una coda final, repleta de elegancia y sosiego, aportando una mirada elegíaca, triste y clasicista, en una palabra profunda. El primer movimiento, "The Grief of Parting", incide en esas constantes, presentando a la tripulación del Kursk, con un tema central muy noble, una elegía entregada por completo a la cuerda, donde sobresale el empleo del violín solista a la manera que nos tiene acostumbrados el compositor (recordar por ejemplo "Canone inverso"), recubriéndolo de matices en sucesivas variaciones que ahondan en el destino final de los marineros, y con la introducción de un tema final de mayor calado épico con excepcional empleo del oboe, el mejor tema de la grabación y uno de los mejores compuestos por el maestro en los últimos años.

"The driving in the sea", el segundo movimiento, nos muestra al Morricone preocupado por la alegoría sonora, por la experimentación entregada en especial al viento y a la percusión. El suspense, el miedo, el sufrimiento son las constantes del corte mas largo de la grabación, con la introducción de altas, espaciadas y marcadas notas que basan su esencia en un acompasado ritmo marcial (cercano a esfuerzos como "Trio infernale" y "Tre colonne in cronaca") y en forzada ruptura del compás.

"The Final - The Sun Again" supone la introducción, de nuevo, de los dos temas principales. Partiendo del tema central con empleo delicado del piano, se adentra en la exposición del tema épico para cuerda y trompeta, para finalizar de manera muy delicada con flauta y cuerda, fusionando ambas ideas, en un bellísimo final. La breve coda final, "The Conclusion", con solo de viola y chello aporta el grado necesario de tragedia en una rendición de la elegía inicial. Una obra cíclica que nos recuerda el buen momento por el que atraviesa Morricone, fiel a su estilo, tras las interesantes "Padre Pio", "Senso 45" o "Perlasca".


Miguel Ángel Ordóñez. . . .SCOREMAGACINE



Referencias
72 Metra / 72 Metros (2004)
Película dirigida por Vladimir Khotinenko.
Interpretada por Sergei Makovetsky, Marat Basharov, Andrei Krasko, Dmitri Ulyanov, Chulpan Khamatova, Stanislav Nikolski, Sergey Garmash, Vladislav Galkin, etc.


Compositor: Ennio Morricone (1928)
Año de composición: 1998
Fecha de salida: 1999-10-12
Discográfica: Sony Classical
Impresor: Sony Music (USA)
Referencia: SK 66767












Tracks:

1. 1900's Theme 1:42
2. The Legend of the Pianist
8:08
3. The Crisis
2:50
4. The Crave
1:50
5. A Goodbye to Friends
2:37
6. Study for Three Hands
1:04
7. Playing Love
4:30
8. A Mozart Reincarnated
2:02
9. Child
2:48
10. 1900's Madness #1
2:18
11. Danny's Blues
2:13
12. Second Crisis
2:07
13. Peacherine Rag
2:41
14. Nocturne with No Moon
2:45
15. Before the End
1:15
16. Playing Love 3:06
17. I Can and Then
2:21
18. 1900's Madness
#2 1:51
19. Silent Goodbye 1:41
20. Ships and Snow 2:32
21. Lost Boys Calling
5:19

Total: 57:39



Créditos

Música compuesta y dirigida por Ennio Morricone.
Orquestaciones de Ennio Morricone.
Interpretada por la Accademia Musicale Italiana.
Músicos solistas destacados: Fausto Anzelmo (viola), Gianni Oddi (saxofón soprano), Gilda Buttà (piano), Amedeo Tommasi (piano) y Cicci Santucci (trompeta).
Grabada y mezclada por Fabio Venturi. Album producido por Ennio Morricone.



Reseñas

Si Morricone había tenido la oportunidad en las anteriores películas de Tornatore de sacar a relucir todo su potencial, la posibilidades musicales de La leyenda del pianista... serán todavía mayores, al ser una película en donde la música está omnipresente en el interior de la historia. Esta clase de películas en donde el score se inscribe en la diégesis como parte de la acción constituye el sueño de cualquier compositor de música de cine, favoreciendo una libertad compositiva muy amplia. Morricone no desaprovechó la ocasión y el score obtuvo el Globo de Oro a la mejor música original para drama en 1999.

La leyenda del pianista... cuenta la increíble historia de un extraordinario músico que ha vivido desde su nacimiento entre las paredes de un barco. Las múltiples escenas en donde su protagonista exhibe su talento musical fueron encargadas a Morricone para crear composiciones originales. Como podemos ver, la libertad creativa era abundante, recayendo la responsabilidad expresiva de estas escenas principalmente en Morricone. Sin embargo, el compositor italiano saldría airoso de la empresa con un score mucho más sobrio de lo que en un principio podría suscitar, eso sí, con un emocionante repertorio musical en su línea habitual. El score ofrece una gran variedad de música, y aunque disminuyen los motivos principales en comparación a Cinema Paradiso, la utilización musical es tremendamente más moderada, y como consecuencia, mucho más eficaz y acertada en cada una de sus escenas y/o secuencias.

En la banda sonora hay tres instrumentos predominantes:

El piano, el instrumento que interpreta el personaje y que hace patente la pasión del protagonista por la música, su forma de expresarse ante los demás.
El saxo, con el que Morricone nos indica a través de notas disonantes a lo largo de toda la partitura la época en la que nos encontramos, presentando a su vez el jazz como un elemento más a seguir en la historia.
La trompeta, con el que aparece la figura del amigo de Novecento, al que tratará de convencer para bajar del barco.
La banda sonora de La leyenda del pianista... se compone de música diegética y música incidental o extradiegética a la vez, aunque evidentemente es la música diegética quien tiene un papel destacado en los acontecimientos de la narración. La música incidental tiene una cuantas intervenciones de relevancia, pero en el cómputo global sus funciones dramáticas disminuyen, cede el protagonismo a los pasajes dominados diegéticamente por la música. Morricone afronta el talento musical del protagonista desde dos vías diferentes: creación de piezas pianísticas de gran virtuosismo, aparentemente improvisadas a modo jazzístico, de tonos diferentes, unas veces lentas, otras veces más apresuradas, y ejecutadas en diferentes pasajes del filme; un breve leitmotiv romántico e intimista, de hermosa melodía, en donde Novecento descarga la pasión que siente cuando se enamora de una de las pasajeras del Virginian. La película cuenta, además, con un motivo musical incidental para el personaje de Novecento, que surge varias veces en el filme. A este se le añade un pegadizo tema sobre la relación paterno-filial entre Novecento y Danny, el fogonero del barco que lo encontró casi recién nacido y que asumió su crianza, con ecos del tema musical que describía la amistad entre Alfredo y Totó para Cinema Paradiso. La banda sonora de La leyenda del pianista... se compone de música diegética y música incidental o extradiegética a la vez, aunque evidentemente es la música diegética quien tiene un papel destacado en los acontecimientos de la narración.
La leyenda del pianista... es una película que no oculta su preferencia por los aspectos más emocionales y espectaculares de la historia, en detrimento de su introspección psicológica. El cine de Tornatore, y esta película no es una excepción, busca provocar rápidas reacciones sentimentales en el espectador, y es por ello que utiliza la música para garantizar estas respuestas en el espectador.

La primera secuencia de la película es clarificadora. En ella, Max relata como siempre había un pasajero de El Virginian que descubría América por primera vez. Es aquí donde aparecerá por primera vez el tema principal de La leyenda del pianista..., que representará más adelante un rasgo definitorio de Novecento. La secuencia comienza con Max sentado en unas escaleras recordando su estancia como músico de El Virginian. Las palabras de Max se ven apoyadas por dicho tema, que empieza a sonar, aunque está claramente supeditado a sus palabras. La acción se traslada al Virginian, transición puntuada con un solo de trompeta de improntas jazzísticas, y mientras tanto, una serie de movimientos de cámara van y vienen recogiendo diferentes zonas del barco y sus pasajeros, tanto de primera como de segunda clase, mientras prosigue la voz en off del narrador, con una sección de cuerda que enfatiza sus palabras de fondo, con apariciones esporádicas del piano y saxofón. Cuando la cámara fija su objetivo en uno de los pasajeros de segunda clase, la música se limita a rápidos golpes de cuerda que se van haciendo más intensos, hasta que la melodía principal estalla cuando el pasajero grita: "¡América!". El griterío y la alegría general de todos los pasajeros se ve acompañada con un grandilocuente desarrollo orquestal. Esta secuencia introductoria nos ofrece ya cuál va ser la tónica general de la película, y ejemplifica la energía envolvente que es capaz de producir la música. Este leitmotiv va unido fundamentalmente a Novecento, y ahonda en la naturaleza fantástica del personaje, la capacidad ensoñadora de su música, y su conflicto interno más fuerte: el dilema de permanecer en el barco o bajar y emprender una nueva vida.

Dentro de la música incidental, también destaca el tema musical insertado en la escena en donde Danny y Novecento, aún niño, leen en un periódico nombres de caballos. La calidez y ternura de la escena está aderezada con un apartado musical que consta de una pequeña melodía a flauta, secundada con una sección de cuerda. Así, se resta importancia a las bienintencionadas mentiras que cuenta Danny a Novecento explicándole su peculiar situación.

La amistad entre Novecento y Max surge en una de las más escenas más arrebatadoras de toda la película. Max deambula sin rumbo por el barco, tremendamente mareado y sin poder conservar el equilibrio. La música incidental presenta un fragmento cuyo ritmo musical reproduce la continua agitación del barco en mitad de la tormenta, adquiriendo matices humorísticos viendo los esfuerzos de Max por mantenerse en equilibrio. Novecento aparece de repente, y tras pedirle que quite los topes del piano, ambos empiezan a recorrer con el piano el salón de baile, al ritmo de las embestidas de la tormenta. Mientras tanto, Novecento comienza a tocar una pieza al mismo tiempo que van de un lado para otro por el salón.

La música diegética despierta mucha más atracción que la incidental pues el espectador observa como es el propio protagonista quien la ejecuta. La primera vez que toca Novecento lo hace en mitad de la noche, después de haber escuchado una pieza de Scott Joplin, el Pachering Rag. Ante el asombro de los pasajeros, que se han despertado y han acudido al lugar donde provenía la música, Novecento, de niño y sin haber recibido clase alguna, toca a piano una composición de gran sencillez y belleza.

Hay muchas más intervenciones de Novecento. Aunque como músico de la orquesta del barco tenga que seguir la partitura, Novecento improvisa continuamente, para desesperación de sus compañeros y su director de orquesta. Su tarea de avivar la espera de los pasajeros aparece en dos escenas en donde la música va creciendo sin variar mientras se suceden dos escenas con públicos diferentes, terminando con otra escena en donde Novecento improvisa una tarantella a sugerencia de uno de los pasajeros.

Sin duda alguna, la escena en donde Novecento exhibe todo su virtuosismo es aquélla en donde se produce el duelo pianístico con Jelly Roll Morton. Aunque al principio Novecento se lo toma todo como un divertimento, al final toca una pieza a una velocidad inigualable. También destaca la escena en la que Max le pregunta de donde saca su inspiración. Novecento mira a su alrededor, y va describiéndole a los individuos que le llaman la atención, creando rápidas composiciones para algunos de los pasajeros que se encuentran en el salón.

Uno de los momentos culminantes tanto de la película como de la música, es la escena en donde Novecento compone el leitmotiv romántico, mientras contempla por la ventana a una de las pasajeras del Virginian. Los intentos de Novecento de acercarse a ella están a acompañados por su sonido musical incidental. Este motivo ya habría aparecido con anterioridad. No olvidemos que es esta melodía la que pone en marcha toda la narración. Cuando Max decide vender su trompeta en una tienda de música le pide al dueño que le deje tocarla por última vez. Max empieza a tocar dicha melodía, y el dueño de la tienda se asombra y saca una matriz recompuesta, la misma que grabó, y más tarde rompió Novecento.

Cuando Novecento decida poner punto y final a su vida, después de los infructuosos esfuerzos de Max para que baje y evite la explosión, Novecento aguarda su muerte imaginando que desliza sus dedos por las teclas de un piano. La música que el espectador escucha incidentalmente es la misma que tocó por primera vez cuando era niño, convirtiéndose en un elemento de cohesión, señalando así el cierre de la historia.

José Antonio Planes . . . . BSOSpirit



Referencias
La leggenda del pianista sull'oceano / La leyenda del pianista en el oceano (1998)
Película dirigida por Giuseppe Tornatore.
Interpretada por Tim Roth, Pruitt Taylor Vince, Clarence Williams III, Bill Nunn, Mélanie Thierry, Easton Gage, Cory Buck, Peter Vaughan, Niall O'Brien, Alberto Vasquez, etc.


Compositor: Ennio Morricone (1928)
Año de composición: 1986
Fecha de salida: 1992-06-29
Discográfica: Virgin Records Ltd.
Referencia: CDV 2402













Tracks:

1. On Earth as it is in Heaven 3:51
2. Falls 1:55
3. Gabriel's Oboe
2:14
4. Ave Maria Guarani
2:51
5. Brothers
1:33
6. Carlotta
1:22
7. Vita Nostra
1:55
8. Climb
1:38
9. Remorse
2:47
10. Penance 4:03
11. The Mission
2:49
12. River
1:59
13. Gabriel's Oboe
2:40
14. Te Deum Guarani
0:48
15. Refusal 3:31
16. Asuncion
1:27
17. Alone
4:26
18. Guarani
3:57
19. The Sword
2:01
20. Miserere 1:01

Total: 48:47



Créditos

Música compuesta, orquestada y dirigida por Ennio Morricone.
Interpretada por la London Philharmonic Orchestra.
Instrumentos étnicos tocados por Incantation.
Grabada y mezclada por Dick Lewzey.
Album producido por Ennio Morricone.




Reseñas

"Siempre que pienso en una razón de ser para este oficio de componer bandas sonoras de películas, acudo en mi mente a La Misión"
Hans Zimmer


La Misión es mucho más que un guión del oscarizado Robert Bolt llevado al cine. Su misma concepción, la puesta en escena, sus extravíos y el incómodo final resumen una de las más perfectas lecciones de historia llevadas al cine. El realizador Roland Joffé la engendró con la angustia de un parto enfermizo, y el compositor Ennio Morricone dispuso para ella de una partitura-testamento.

Un conflicto histórico, en el que se ven envueltos un grupo de jesuitas españoles, un mercenario y traficante de esclavos, el pueblo nativo guaraní, un emisario del Vaticano y un cónsul portugués en pleno siglo XVIII, no hace sino reproducir el drama eterno en que la humanidad, la política y la religión determinan, no sin cierto cinismo, quién gana y quién pierde en el juego de la vida y de la muerte.

Ocurrió en la misión de San Carlos (Brasil), en tiempos del Tratado de Madrid (1750). Pero mientras Joffé y su equipo rodaban su epopeya histórica en escenarios naturales, alejados del mundanal ruido, el presidente Reagan desafiaba un mandato de la Corte Penal Internacional que condenaba a Estados Unidos por financiar con 20.000 millones de dólares a la Contra nicaragüense en ayuda militar… “Uso ilegal de la fuerza”, fue el término empleado en la sanción de la CPI. Cuando el Congreso estadounidense tuvo que sopesar la rentabilidad de esas operaciones encubiertas, el presidente aclaró que los ataques militares iban destinados a objetivos suaves (soft targets) que desmoralizaran a la población: clínicas, escuelas e iglesias. Una estrategia similar se reproducía años después en El Salvador, y en ella perdió precisamente a vida un grupo de jesuitas españoles.

En La Misión, cuando el nuncio vaticano, cardenal Altamirano, pide cuentas al cónsul portugués sobre la masacre de San Carlos (en la penúltima escena de la película), le reprende de este modo: “¿Tiene la desfachatez de decirme que esa operación era necesaria?”. A lo que el cónsul responde: “La operación se ejecutó con el visto bueno de la Santa Sede, y en verdad sí fue necesaria… No había alternativa, Eminencia. Nosotros representamos al mundo civilizado, y el mundo civilizado es así…”

Altamirano, en un primerísimo primer plano, reflexiona en voz alta: “No señor cónsul, el mundo no es así. Nosotros lo hemos hecho así. Yo lo he hecho así…”

En la última secuencia, un niño superviviente bucea al fondo del río para recuperar la espada de Mendoza. El tema "Guaraní" se desnuda de orquestaciones y queda resuelto a coro infantil y acompañamiento étnico, como un hacha de guerra desenterrada.

En 1987, de las siete nominaciones con que La Misión concurría a los premios de la Academia (incluida la BSO de Morricone), se quedó sólo con el Oscar a la mejor fotografía (Chris Menges). El Oscar a la mejor película fue para Platoon, de Oliver Stone. Herbie Hancock, con su partitura para Alrededor de la medianoche, le arrebató el de mejor BSO a Morricone.

Anatomía musical

La BSO consta de cuatro temas que son ejes de toda la progresión musical del disco ("Falls", "Penance", "Gabriel’s Oboe" y "Guaraní"). "Falls", el tema de las cataratas, refleja la profundidad de campo en que transcurre la acción; es la banda sonora de una naturaleza inquebrantable, poseedora de un poder sin estridencias y que todo lo envuelve, como la misma selva, como un vapor. Morricone, que es muy dado a revisar temas anteriores en sus temas nuevos, autotributa en este fragmento su música para El desierto de los tártaros.

"Penance" es el tema de la constricción, de la culpa con que Mendoza (Robert de Niro) carga en su particular descenso (aunque en realidad sea una ascensión) a los infiernos. En este caso, la música autotributada corresponde a Novecento. Convertido en misionero, Mendoza es reconocido por uno de los indígenas a los que persiguió y éste le interroga: “¿Por qué apareces vestido de misionero?” El ex traficante le responde: “Mi nuevo hábito protege a gente como tu de individuos como yo”…

"Gabriel’s Oboe", tenida por tema principal de La Misión, tiene una falsa apariencia barroca. Morricone decide aparcar la belleza lírica de un Adagio de Marcello y recurrir al folklore mestizo de los temas religiosos con los que los misioneros desembarcaron en Iberoamérica y que los sincopados sonidos indígenas acabaron por reconquistar. La aportación de Hinnigan y Taylor (Incantation) se hace notar, aunque no tanto como en "Guaraní".

Rebosante de sonoridades étnicas, "Guaraní" marca el compás rítmico de la BSO a modo de estrofa e imprime velocidad en secuencias de acción, como la persecución del río o las emboscadas selváticas. En otra escena, un hermano jesuita subraya cómo el padre Gabriel se sirve de la música para someter a los indígenas. “Si en vez de un oboe tuviera una orquesta, hubiera podido someter a todo el continente”, responde el interfecto.

Toda la banda sonora se alimenta de estos cuatro temas, a excepción de "Brothers" (tema intimista al estilo de Cinema Paradiso) y "Carlotta" (mujer, traición, celos evocados por una guitarra española con acordes de conspiración).

La musicalidad de esta película arranca con timidez en la secuencia inicial: un grupo de indígenas ata un misionero a una cruz y lo lanza al río para acabar despeñado en las cataratas, al tiempo que el cardenal Altamirano da a conocer su ambiguo punto de vista sobre lo acaecido con tono melancólico y un grupo de jesuitas se encarama hasta las cataratas para homenajear al mártir… Entonces Morricone destapa su particular tarro de esencias con "On Earth As It Is In Heaven" y enciende la London Philarmonic Orchestra y los coros de London Voices y la Barnett School’s Choir.

Para el maestro romano no fue un trabajo nada fácil. Tuvo que trasladarse hasta Londres (es sabido que Morricone es poco amigo de viajar) para grabar la música de la película en los estudios CTS de Wembley. Allí se sirvió de tres fantásticos colaboradores: Tony Hinnigan y Mike Taylor, del grupo Incantation, y el director de orquesta David Bedford.

El Maestro

Compañero de clase de Sergio Leone, Morricone se formó como músico trompetista en el Conservatorio de Santa Cecilia de Roma al poco de terminar la II Guerra Mundial. Pero a la que empezó a dirigir una banda, el maestro empezó a destacar por su genialidad innovadora. Arreglos muy esmerados alternaban con instrumentaciones poco ortodoxas (campanas, guitarras eléctricas, armónicas y arpas de boca), así como con una prolífica faceta creativa (va por el medio millar de partituras melocinematográficas).

Durante los años cincuenta fue contratado por la RAI como principal asesor musical y, entre otros encargos, asumió las orquestaciones del cancionero de Gianni Morandi, estrella transalpina del momento. Su codo a codo con Leone en el spagetti western empezó en 1961 con Il federale. Fue su bautizo cinematográfico. Hoy está considerado como el sumo pontífice de la música de cine y sus partituras siguen calando hondo a generación tras generación: El grupo Metallica, sin ir más lejos, preambula sus conciertos con la pieza "The Ecstasy of Gold", de El bueno, el feo y el malo.

“Es el típico italiano elegante, excéntrico y maniático -atestigua Mike Taylor (Incantation)- pero me dejó de piedra cuando se interesó por las percusiones que Tony y yo íbamos a interpretar para las grabaciones de La Misión… Probó la sonoridad de algunos bombos; me miró y ambos nos pusimos a tocar hasta que acabé con sangre en las manos… Tiene una fuerza musical incontenible.”

El credo de Morricone

Hay una música absoluta y otra aplicada. Así reza el credo de Morricone. La música de cine es música aplicada, al servicio de la obra de otro autor (guionista o director). “En la música absoluta el músico es libre”, explica el maestro, “pero en la condicionada deberá aprender que no es él quien manda”.

La música absoluta tiene, según Morricone, un discurso científico; sigue un proceso investigador. “Sin embargo, en toda composición el autor debe siempre cuestionarse íntimamente el porqué de cada nota en la partitura diseñada.” Añade que ese porqué no conduce a un significado (como el oyente cree percibir), sino a un propósito artístico. “La música es abstracta, no tiene significado (por más que se busque).”

Morricone se define partidario de una música tonal, con progresiones armónicas que revisa siempre una y otra vez. “No se puede ser músico y prepotente; la música exige la humildad de consultar con otros músicos o instrumentistas sobre la idoneidad de la pieza compuesta… Nunca doy una composición por terminada sin un diálogo a ese propósito.”

Kaczmarek sostiene que la música se caza en el espacio, que no es algo inventado. Para Morricone, lo que el músico hace no es más que organizar sonidos; el maestro rehuye su condición de inventor de un estilo propio y asegura que el tema central de El bueno, el feo y el malo no es más que una suite de variaciones sobre el aullido de un coyote, que el de La clase obrera va al paraíso se debe a una bomba hidráulica labrando el asfalto de la calle, y el de Sostiene Pereira son las consignas lanzadas por piquetes durante una huelga.

Dos colaboraciones de lujo

La música de La Misión, no obstante, debe mucho a dos fuentes musicales en las que Morricone sació su sed de inspiración: el grupo inglés especializado en folklore andino Incantation y el músico contemporáneo (a la par que arreglista de bandas de rock y director de orquesta) David Bedford.

Morricone quedó prendado del virtuosismo de Tony Hinnigan y Mike Taylor (Incantation) en la instrumentación étnica. En 1992 requirió de nuevo sus servicios para La ciudad de la alegría. Más tarde, Hinnigan y Taylor fueron codiciados también por melocineastas como James Horner (Leyendas de pasión), David Newman (The Phantom), Basil Poledouris (Adiós al Rey), George Fenton (A Handful Of Dust), John Williams (Far And Away) o el mismísimo Michael Nyman (The Piano). Este último fichó a los músicos para su propia banda de concierto, a finales de los noventa, una vez disuelto el proyecto de Incantation.

Por su parte, David Bedford fue el inspirador del Tubular Bells de Mike Oldfield, que llegó a dirigir también al frente de la Royal Philharmonic Orchestra. Ha colaborado con Oldfield en su faceta menos popera (incluyendo la banda sonora para Los gritos del silencio), pero también ha prestado instrucción musical e instrumental a músicos como Kevin Ayers, Elvis Costello o Enya, además de grupos como Frankie Goes to Hollywood, China Crisis, A-ha y Madness.

Durante los años sesenta, Bedford adquirió fama de músico vanguardista en el escenario contemporáneo de la música anglosajona. Llegó a proponer a Pierre Boulez que dirigiera una de sus partituras en las que el público debía intervenir haciendo sonar unas trompetillas de juguete… Boulez declinó educadamente la invitación.

Morricone conocía la faceta de director de coros de Bedford a raíz de la BSO de Los gritos del silencio (la primera película de Joffé), y le encargó tamizar, afinar y resaltar las distintas voces que concursan en la música de la película.

¿El resultado de La Misión?: Una banda sonora clave en toda crónica melocinematográfica, aunque sólo fuera por haber inducido al joven Hans Zimmer a trabajar para la gran pantalla.

Lo Mejor: La sintonía del compositor con el relato y sus peculiaridades. Todavía hoy, Morricone reconoce esta BSO como su mejor trabajo. La decepción que padeció en 1987 por el Oscar esquivo de la Academia hizo historia… Como se les ocurra otorgarle algún año un Oscar honorífico, no sé si responderá con unas gracias o un riño.

Lo Peor: Morricone en disco pierde. Sus sonoridades no merecen una distribución de cortes al uso, sino una reformulación especial en la que se destaquen los temas identificativos. Sabe hacer ruido mejor que nadie, pero en los discos priman las nueces.


El Momento: "Gabriel’s Oboe". Fue la primera secuencia que grabó Joffé, y la que utilizó para convencer a Morricone que musicara su película. Jeremy Irons penetraba en un rincón de selva virgen y (en la grabación inicial) interpretaba al oboe un fragmento del Adagio de Marcello. Los curiosos indígenas quedaban prendados de la capacidad emotiva de aquel sonido, de aquella música, hasta el punto de quebrar el instrumento por creerlo poseedor de una magia extraña… Cuenta el director que Morricone se emocionó al ver aquella secuencia, hasta el punto que tuvo que sacarse sus gafas para secar las lágrimas con un pañuelo… “Debo de ser de los pocos mortales que he visto al maestro sin su montura de pasta negra”, confiesa Joffé. Morricone quedó pasmado. “Es una película demasiado bella, la música de Marcello resulta insuperable… ¿Cómo me pide usted que componga una música para sustituirla en esta escena?”, aseveró Morricone en un tono inquisitivo.

Jordi Montaner . . . . BSOSpirit





Referencias
The Mission / La misión (1986)
Película dirigida por Roland Joffé.
Interpretada por Robert De Niro, Jeremy Irons, Ray McAnally, Aidan Quinn, Cherie Lunghi, Ronald Pickup, Chuck Low, Liam Neeson, Bercelio Moya, Sigifredo Ismare, etc.


Compositor: Ennio Morricone (1928)
Año de composición: 1965
Fecha de salida: 1983
Discográfica: RCA Victor
Impresor: BMG (USA)
Referencia: INTS 1237












Tracks:

A FISTFUL OF DOLLARS

1. La resa dei conti 3:07
2. Osservatori / Osservati 2:06
3. Il vizzio d'uccidere 2:27
4. Il Colpo
2:25
5. Addio Colonnello
1:47
6. Per qualche dollaro in più 2:53

FOR A FEW DOLLARS MORE

7. Per un pugno di dollari 1:51
8. Quasi morto 1:44
9. L'inseguimento
2:27
10. La reazione 2:37
11. Senza Pietà
2:10
12. Titoli 2:57

Total: 28:31


Créditos

Música compuesta y dirigida por Ennio Morricone.



Referencias
Per un pugno di dollari / A Fistful of Dollars / Por un puñado de dólares (1964)
Película dirigida por Sergio Leone.
Interpretada por Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Wolfgang Lukschy, Sieghardt Rupp, Antonio Prieto, José Calvo, Margarita Lozano, Daniel Martín, etc.

Per qualche dollaro in più / For a Few Dollars More / La muerte tenía un precio (1965)
Película dirigida por Sergio Leone.
Interpretada por Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Mario Brega, Klaus Kinski, Mara Krup, Tomás Blanco, etc.


Compositor: Ennio Morricone (1928)
Año de composición: 1968
Fecha de salida: 1988-05-18
Discográfica: BMG Ariola/RCA ND 71704
Impresor:
Referencia: 0-035627-170423











Tracks:

1. Once Upon a Time in the West 3:43
2. As a Judgement
3:07
3. Farewell to Cheyenne
2:38
4. The Transgression
4:41
5. The First Tavern
1:40
6. The Second Tavern 1:32
7. Man with a Harmonica 3:29
8. A Dimly Lit Room 5:08
9. Bad Orchestra
2:24
10. The Man
1:03
11. Jill's America
2:48
12. Death Rattle
1:44
13. Finale 4:11

Total: 38:09


Créditos
Música compuesta y dirigida por Ennio Morricone.
Coros de I Cantori Moderni di Alessandroni.
Músicos solistas destacados: Edda Dell' Orso (voz) y Franco de Gemini (armónica).


Referecias
C'era una volta il West / Hasta que llegó su hora (1968)
Película dirigida por Sergio Leone. Interpretada por Henry Fonda, Claudia Cardinale, Jason Robards, Charles Bronson, Gabriele Ferzetti, Paolo Stoppa, Woody Strode, Jack Elam, Keenan Wynn, Frank Wolff, etc.